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Soria pierde el pulso con Montoro: el Estado retira sus 3.600 millones para acabar con el déficit tarifario
Publicado el 03/12/2013


El ministro de Hacienda prioriza el cumplimiento del objetivo de déficit impuesto por la Unión Europea. Con la retirada de 3.600 millones de euros, Montoro desautoriza a Soria dinamitando los cimientos de su política energética: el Estado se retira de la lucha contra el déficit y el impacto de la reforma se limita a los agentes del sector y a los consumidores para hacer frente a una deuda que se dispara a los 30.000 millones de euros.

ENERGÍA DIARIO MADRID 30 • 11 • 2013

Y Soria, en Canarias. Llevaba meses el ministro de Industria, Energía y Turismo propugnando su reforma como la única solución contra el déficit de tarifa a través de un reparto de la lucha para atajarlo con las aportaciones del Estado, los agentes del sector y los consumidores. De hecho, ya había dicho que este año “no habría déficit de tarifa”, enmendándose poco después para decir que 2013 sería “el último año con déficit de tarifa” gracias a la reforma. De nada ha servido que las Cortes aprobaran que Hacienda concediera a Industria un crédito extraordinario de 2.200 millones de euros para hacer frente al déficit: a la hora de la verdad, Montoro ha dicho que “no” a Soria y ha convertido en papel mojado todo el discurso del ministro y del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal: una enmienda a la totalidad de los fundamentos de su acción política.

La enmienda ha llegado en el Senado. El grupo parlamentario popular presentó una enmienda que retira los 3.600 millones de euros que corrían a cuenta de los Presupuestos del Estado, justo en el día que se cumplía el plazo para presentar enmiendas. 3.600 millones que se dividían en tres partidas: 2.200 millones del citado crédito de Hacienda; aproximadamente 900 millonescorrespondientes a la mitad del sobrecoste que suponen los sistemas eléctricos insulares y extrapeninsulares; además, se quitan otros 500 millones de euros que se recogían a través de modificaciones para el gas natural en el impuesto sobre hidrocarburos, recaudado por las autonomías y que se iba a destinar a sufragar los sobrecostes del sistema eléctrico.
Con la retirada de esta aportación del erario público, el Estado se ahorra tres décimas del déficit público.

Pero lo que se incrementa considerablemente es el déficit de tarifa, es decir, la parte de los costes del sistema eléctrico que no se cubren con lo que pagan los consumidores en su factura. La propia enmienda, formulada a través de una disposición adicional nueva que se añade al proyecto de Ley del Sector Eléctrico, reconoce en 2013 un déficit de tarifa de 3.600 millones “sin perjuicio de los desajustes temporales que pudieran producirse en el sistema de liquidaciones eléctrico para dicho año”: 3.600 millones que se suman a la deuda acumulada del déficit tarifario en la última década: aproximadamente 30.000 millones que son financiados en parte importante por las empresas eléctricas.
Según explica la nueva disposición adicional, “este déficit generará derechos de cobro consistentes en el derecho a percibir un importe de la facturación mensual por ingresos del sistema de los quince años sucesivos a contar desde el 1 de enero de 2014 hasta su satisfacción. Las cantidades aportadas por este concepto serán devueltas reconociéndose un tipo de interés en condiciones equivalentes a las del mercado que se fijará en la orden por la que se revisen los peajes y cargos”. También se incluye una referencia a que los derechos de cobro se podrán ceder “de acuerdo al procedimiento que se determine reglamentariamente por el Gobierno”.

El hecho de que la aportación del Estado no figurase en las liquidaciones del sistema eléctrico, hechas por el regulador, tenía preocupadas a las empresas, que ahora ven confirmarse sus peores temores. Los agentes del sector también se han quejado de la nula voluntad de diálogo por parte del Ministerio. La reforma eléctrica prevé, además, un sistema para cubrir el déficit de tarifa con subidas automáticas de los peajes, con lo que es previsible que en el futuro el recibo se vaya encareciendo notablemente.
Habrá que ver cómo culmina este azaroso proceso ahora que se derrumba uno de sus pilares.




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